lunes, 8 de agosto de 2011

-Que tío más plasta eres, Kike.

-¡No sabes divertirte!¿Te vas a tirar a Eva o qué? - dice destrozándome esa poca audición que le queda a mi oído derecho.

Me río para quedar bien y me alejo. Hablar con Kike cuando esta bebido, es imposible, no sabe manejar su tono de voz. Creo que para él, el alcohol es una especie de poción que le impide pensar antes de hablar, como si llevase una máscara toda su vida y con dos copas, desapareciese, saca su verdadero yo, y no ese tío precavido al hablar. No quiero decir que le sienta bien el "estar borracho", sino que a veces, por no decir siempre, me parece que no es la forma más apropiada para ser uno mismo. Aunque supongo que no es el único en su especie.

-Oye, Alex. Tocate algo con la guitarra, para que te escuche la nueva- dice Eva entregándome en las manos la sucia y vieja guitarra de Nano.

-No me la estropees tío, trátala con cariño, como lo hago yo con tu madre.

Mejor hacer oídos sordos a ese comentario, porque los insultos podrían durar horas.

-Bueno, pues no sé, les cantaré una canción en inglés para que no se note tanto lo mal que lo hago.

Me apoyo el trasero en la mesa, comienzo a rasguear un poco las cuerdas y me viene una canción a la mente: "Time of your life" de la banda estadounidense, Green Day. Afino un poco la guitarra, y se hace un silencio de domingo. Cierro los ojos e intento pensar en otra cosa, pensar que estoy en un concierto, que estoy ahí arriba, en la tarima, sentado en una butaca, con miles, que digo miles, millones de ojos apuntándome fijamente. Cuido cada detalle del escenario, luces, altavoces, mi grupo de fondo y un foco, un foco enorme enfocándome solo a mí. Soy yo, esta guitarra y esta voz, no los defraudes.
No escucho nada que no sea esta melodía, acabo y veo a mi público aplaudir, enloquecido, pidiéndome más. Las chicas lloran, me tiran sujetadores, rosas, camisas, me piden que me acerque, que las bese. Entonces abro los ojos, y los veo a todos descojonándose de risa. Lo veía venir.

-¡Otra, otra, otra!- gritan cachondeándose de mí.

Entonces vienen todos corriendo y comienzan a mantearme. Al final consiguen hacerme reír. En el fondo les ha gustado.

La fiesta se alarga hasta la madrugada, algunos ya empiezan a sacar los sacos de dormir y otros montan esas pequeñas casetas en el pequeño jardín al lado de la cancha de baloncesto. Supongo que como nadie entra aquí, no nos pasará nada.

-Oye, Alex.

-Dime Africa.

-¿Podemos hablar a solas?

-Sí, claro.

¿Africa quiere hablar conmigo? No hablamos los dos solos desde, yo que sé, ¿años?

-Te quería preguntar algo, bueno, decirte algo, a cerca de Laila. Es que he hablado con Eva, y tambien piensa lo mismo. Pero que no sé como decirtelo...

-Sin rodeos, dispara.

-Pues, es que...

-¡Ey, chicos!¿Qué hacen?- dijo Eva.

-Nada, hablando con Africa sobre Laila, que me iba a decir algo.

-¿Sí? Pues me cae de puta madre, Alex, que lo sepas.

-Entonces, ¿a ti también Afri?

-Ehm... sí, era eso lo que estaba a punto de decirte.

-Vengan a mis brazos -les digo apretujandolas- esto si que son buenas amigas. Me voy a dormir chicas.

-¿Puedes dormir en mi caseta Alex?- me dijo Eva- Es que es la única que es para dos y no me gusta dormir tan sola.

-No puedo, no quiero dejar sola a Laila.

-¿Sola? Esta durmiendo en la caseta con Nano.

-Ahm... pues vale, vale.

-¡Bien!¿Me puedes echar crema de mosquitos en la espalda?

-Ok. Buenas noches Afri - me acerco y le doy un beso en la frente.

-Bu, buenas noches.

No sé que cojones acabo de hacer. Y ahora tengo que dormir con Eva. ¿Me estará tirando los tejos? ¿Y qué hace Laila durmiendo con Nano? No entiendo nada.